CONCEPTOS Y PROPUESTAS DE INCLUSIÓN SOCIAL QUE CREAN FALSAS EXPECTATIVAS

El análisis de la exclusión y de sus causas y procesos generadores permite extraer algunas importantes conclusiones respecto a los modos en que es posible superarla, e identificar igualmente una serie de propuestas y expectativas de inclusión social que debemos descartar por no ser eficientes. Es importante detenernos un momento a considerar estas últimas, a fin de no perder tiempo y recursos ni hacernos falsas esperanzas. Los llamaremos los grandes errores.

Por:

Mons.  Víctor Masalles    1/2

 

Error 1.Pensar que la inclusión social se cumple mediante la provisión de bienes y servicios.

Si bien la inclusión social puede implicar el acceso a bienes y servicios, ello no es suficiente ni implica necesariamente que se esté avanzando en el proceso. Lo cierto es que, en función de la inclusión social, en ningún caso ello es suficiente. Más importante que la provisión de bienes y de servicios que satisfagan las necesidades de manera puntual, lo que se requiere es el desarrollo de las capacidades propias para hacer frente a necesidades recurrentes y en expansión (asistencialismo versus promoción). Una verdadera inclusión social implica el desarrollo de las diversas capacidades humanas, el aprendizaje de los modos de hacer las cosas, los conocimientos necesarios para organizar y gestionar los procesos y actividades, el "saber hacer".

 

Error 2.Suponer que la inclusión social se cumple con la movilidad ascen-dente de las personas y familias, en un proceso molecular de largo plazo.

La exclusión es un fenómeno social, multitudinario, que afecta a grandes grupos de personas que comparten muy precarias condiciones de vida. Los individuos y familias inmersos en un mundo de carencias y pobreza de todo orden, aunque tengan ocasionalmente ingresos superiores que les permitan incrementar su consumo, terminan irremediablemente atraídos por el medio de pobreza en que viven, a menos que tengan la oportunidad de cambiar radicalmente de ambiente. Obviamente, esto resulta posible a muy pocas personas. El desarrollo social será comunitario, compartido, un proceso en que participen conjuntamente miles de personas, o simplemente no existirá. En la Nueva Barquita, el éxito del proyecto fue no tan solo en la construcción de nuevas viviendas, sino también el acompañamiento psicosocial a sus moradores.

 

Error 3.Esperar la inclusión social como resultado del crecimiento económi-co, facilitado por un eficiente funcionamiento del mercado.

El crecimiento económico en sí mismo no genera procesos de inclusión. El mercado puede ser eficiente en la asignación de los recursos dados, pero tiende a reproducir (y a acentuar) las desigualdades en la distribución de la riqueza.

 

Error 4.Ver la inclusión social como una acción exclusivamente del Estado.

La acción subsidiaria del Estado es indudablemente necesaria en la atención de los grupos más desvalidos y carentes, en función de los cuales tiende actualmente a focalizarse el gasto social. Los gobiernos cuentan con importantes recursos y capacidades de acción, con los cuales pueden paliar la pobreza extrema de ciertos sectores; pero no pueden sacar de la pobreza a millones de personas cuyas necesidades fundamentales se encuentran mal satisfechas. Existen abundantes evidencias de que los servicios públicos de salud, educación, previsión social, vivienda, aún siendo necesarios y habiendo alcanzado una gran cobertura, son notablemente deficientes en cuanto a la calidad y cuantía de las prestaciones, y no se encuentran dimensionados a la situación de pobreza existente. Por otro lado, cuando se atribuye al Estado la responsabilidad de resolver los problemas sociales, los grupos sociales potencialmente beneficiarios desarrollan comportamientos pasivos, en espera de soluciones venidas de arriba, y se ven desincentivados a generar aquellos procesos autónomos que sólo ellos significan verdadera inclusión social. (la cultura de lo ¨dao¨).

 

Error 5.Suponer que se cumplen dinámicas de inclusión social a través de donaciones y servicios gratuitos proporcionados por fundaciones, agencias de cooperación y organizaciones de beneficencia.

Si no puede el Estado generar auténticas dinámicas de inclusión social menos podrá esperarse logros significativos a través de la acción de estas instituciones. Sin embargo, algunas funciones que pueden cumplir, siempre que se inserten en políticas consecuentes que no generen dependencias y que promuevan la autonomía de los grupos con que trabajen. Reconocer el protagonismo de los sectores populares pobres no significa que ellos deban ser dejados solos en su proceso de desarrollo. En este sentido resultan útiles ciertas donaciones y subvenciones, servicios profesionales y otras transferencias a través de las cuales se acopian y canalizan significativos recursos para la acción social. Las donaciones (internacionales, gubernamentales y privadas) presentan sin embargo una compleja problemática, que exige un proceso de aprendizaje a fin de que resulten eficientemente distribuidas y utilizadas. La preocupación principal ha de ser que las donaciones sean efectivamente solidarias, que no limiten, sino que fomenten la autonomía de los beneficiarios, que los recursos disponibles lleguen a quienes más los necesitan. Las ONGs tienen que potenciar el desarrollo personal y no la dependencia.

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