CINCO CONDICIONES QUE HA DE CUMPLIR UN PROYECTO DE INCLUSIÓN SOCIAL.

Identificados los errores y las falsas expectativas, es el momento de abordar la cuestión en positivo, apuntando a formular los caminos efectivos y eficaces que  conducen a superar las situaciones estructurales de exclusión social que están tan ampliamente extendidas en nuestros países latinoamericanos.

Por:

Mons.  Víctor Masalles    1/3

 

Primera condición. La organización, la solidaridad y el esfuerzo activo de los mismos grupos y comunidades que experimentan la exclusión.

La experiencia es abundante y reiterada en el sentido de que la organización popular es un requisito de la superación de la pobreza. La organización refuerza las iniciativas, multiplica las energías, facilita la obtención de los indispensables recursos. Un pueblo desorganizado no podrá jamás salir de la pobreza; lo más probable es que, por el contrario, se sumerja en un proceso de deterioro tendencial.

 

En este sentido, la solidaridad y la cooperación constituyen la más potente fuerza movilizadora del progreso social, en cuanto ella estimula las iniciativas, hace descubrir recursos y capacidades ocultas existentes en las personas y grupos, refuerza la voluntad, activa la conciencia, y da lugar a la formulación y puesta en marcha de proyectos que movilizan esas mismas capacidades y recursos.

 

Segunda condición. El proceso de inclusión social debe ser integral, a la vez económico, político y cultural.

La expansión de las capacidades para hacer frente a las carencias económicas, la obtención de los medios indispensables para satisfacer las necesidades básicas, son parte y condición ineludible del desarrollo social. Pero éste no se agota en la dimensión económica. Tanto o más importante que la obtención de ingresos y la inserción en los procesos económicos, lo es la expansión de los espacios de participación y poder, que signifiquen la recuperación de la ciudadanía política real por parte de los grupos excluidos. Y aún más importante que esto, es el desarrollo cultural y la expansión del conocimiento, pues sólo él posibilita que los eventuales logros económicos y políticos sean estables y permanentes.

 

El carácter "integral" de la pobreza a que hemos hecho referencia, plantea la necesidad de que también su proceso de superación resulte integral y polivalente.

 

Tercera condición. El agente principal de los procesos de inclusión social y de la superación de la pobreza son las propias comunidades y grupos afectados. (O se involucran los grupos excluidos o el desarrollo de los mismos es inviable)

Entender la inclusión social como un proceso del que son protagonistas principales los sectores populares afectados. La acción del Estado y de agentes externos puede ser necesaria para ciertas categorías y grupos desvalidos que carecen de lo indispensable para activar sus propias capacidades; pero la subsidiaridad y el asistencialismo no conducen a la inclusión social, permitiendo en el mejor de los casos la subsistencia.

 

El protagonismo de los sectores populares y excluidos implica, entre otras cosas, que los objetivos de las acciones y proyectos de inclusión social sean definidos por ellos mismos, a partir del relevamiento de sus propias necesidades, aspiraciones e intereses (diagnostico participativo). Los medios para el desarrollo social deben consecuentemente ser puestos a su disposición. La ejecución de las acciones ha de ser igualmente responsabilidad de los afectados, quienes evaluarán sus resultados conforme a propios criterios de costo-beneficios.

 

Cuarta condición.La dimensión territorial y la segregación que afecta a la pobreza y la exclusión plantean la dimensión de lo local como esencial al desarrollo social.

Concentrada la pobreza en ámbitos territoriales marginados de los procesos de desarrollo, las iniciativas de familias o de grupos particulares corren el riesgo de ser reabsorbidas por el contexto de pobreza en que se desenvuelven. Es preciso involucrar a las comunidades y a los barrios organizados. Ello plantea la necesidad de que los programas de inclusión social se asienten localmente, concentrando las actividades promocionales, de educación popular y de apoyo a las experiencias económicas, de manera que sus efectos se extiendan a toda la comunidad local. (La nueva barquita)

 

Quinta condición.La superación de la pobreza y la inclusión social de los excluidos son responsabilidad de toda la sociedad.

La pobreza no es solamente un problema de los pobres, sino de la sociedad entera. Vivimos en un mundo en que, no obstante la segregación e incluso guetización de los excluidos, la magnitud de la población afectada es tal que de un modo u otro toda la población lo resiente, incluida la calidad de vida de los sectores de altos ingresos. Definitivamente, si en una sociedad hay muchos pobres, toda la sociedad es pobre y subdesarrollada. Si el problema es de todos, la superación de la pobreza y la inclusión social son también responsabilidad de todos: los organismos internacionales, las iglesias, los gobiernos, las empresas de todos los tamaños, los diversos grupos y categorías sociales y profesionales, los mismos sectores sociales más pobres. De hecho, todos pueden hacer algo, más o menos relevante según las posibilidades de cada uno. Tarea relevante es concitar esos esfuerzos, coordinarlos, hacerlos más eficientes.

 

La economía solidaria se presenta como una vía real de superación de la pobreza y de dinámicas eficaces de inclusión social, en contextos económicos caracterizados por elevados niveles de desempleo y una acentuada inequidad socioeconómica.

 

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