LA AGROBIODIVERSIDAD: ¿ES POSIBLE?

El año 2008, el mundo occidental fue estremecido por la “burbuja financiera”, creando una crisis financiera producto de la especulación bursátil y económica en el sector inmobiliario. La crisis iniciada en los EE.UU e Inglaterra, se trasladó a todo el mundo capitalista, corriendo como la caída de naipes. 

 

A partir de dicho momento, gobernantes y estudiosos de la política mundial, recomendaron “voltear la mirada hacia el agro”. ¿En qué consistió la apuesta? Se trataba de potenciar el agro, mejorar las condiciones medioambientales, promover políticas públicas dirigidas a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional, en otras palabras, se trataba de evitar que una nueva crisis avance irremediablemente en el mundo. Hablamos de crisis migratoria por el hambre, de crisis migratoria por la ausencia de oportunidades a las familias rurales y evitar que una nueva “bomba” sacuda el mundo. La verdad, es poco lo que se ha avanzado en ese compromiso. Las realidades de México, de países de Centroamericanos, en especial, es una realidad que no debemos obviar. 

 

En la actualidad, solo aquellos países, cuyos gobernantes decidieron mirar al agro, podrán recoger esos beneficios en un mañana no muy lejano.

 

Otros, los que apuestan solo por hacer negocios en el agro sin considerar la agrobiodiversidad, desconocen que dicho proceso es un instrumento muy valioso y poderoso para fomentar y promover la inclusión social. 

 

Pero en dicho proceso no solo basta con referirnos a la biodiversidad, sin referirnos a los ecosistemas. En los actuales momentos, ya se habla en voz alta del daño que están ocasionando a la amazonia, creando un impacto negativo en toda la región.

 

Por otro lado, ¿cómo enfrentar el cambio climático en la industria de la alimentación? Cómo mitigar la “atropellada” de empresas transnacionales, como; Monsanto o Bayer, quienes buscan “pescar” en río revuelto, ¿introduciendo sus insumos y alimentos modificados genéticamente?

 

El reto no solo pasa por la promulgación de políticas públicas, también debemos de promover la investigación, con el propósito de asegurar el material genético y generar nuevas variedades resistentes a esos cambios climáticos. Es necesario reducir o eliminar esa agricultura de subsistencias y pasar a desarrollar una agricultura sostenible y diversa, capaz de asegurar la seguridad alimentaria, crear negocios y cadenas de valor en cada cultivo.

 

La agrobiodiversidad, antes alejada de la competitividad y el desarrollo productivo y social, en la actualidad, representa un gran reto que posibilite mejorar las condiciones de poblaciones vulnerables y de baja productividad.

 

Un ecosistema de producción sostenible, que considere al pequeño productor y la gran empresa, será la clave para “crear la cadena” que genere la conciencia en torno a crear y desarrollar una estrategia de una agrobiodiversidad agrícola, pesquera y forestal, incorporando ciencia, sabiduría tradicional y cultura ambiental.

 

El reto está dado. 

 

Ing. José Urbina G

Consultor Senior

Diseño y desarrollo Elvis Socías, Dirección Ramón Burgos
809-642-0508 / elvissocias@gmail.com